La selva amazónica se ha vuelto una bomba de tiempo en temporada de calor y es que se han producido incendios forestales que están registrando números récord este año.

Las imágenes de satélite analizadas por el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) captaron más de 72.800 focos de incendios en la región entre enero y agosto. Esto es un 83% más que en 2018.

La mitad de los incendios de Brasil están en el Amazonas.

Incluso hay otro enorme incendio está sin control en la frontera entre Paraguay y Bolivia, país que calcula en más de 600.000 hectáreas las afectadas. Los efectos de los incendios van mucho más allá de la zona quemada. El humo, los aerosoles y las partículas en la atmósfera se extienden por otras partes de la región, afectando a varios países.

En un mapa publicado por el Servicio europeo de Monitoreo de la Atmósfera Copernicus (CAMS) podemos ver cuáles son las emisiones de monóxido de carbono y cómo afectaron el pasado 21 de agosto a otros países.

PELIGRO LATENTE

Otro de los peligros es el monóxido de carbono ya que es un gas es altamente tóxico que que si es inhalado puede agravar enfermedades respiratorias e incluso causar la muerte. Incluso este gas se ha llegado a presencia a países vecinos como Bolivia, Paraguay y Perú.

“Es el resultado de una combustión incompleta. Es el producto restante de los incendios”, explicó a BBC Brasil Mark Parrington, del CAMS.

Este gas tiene una vida de aproximadamente un mes.

“Llevado por los vientos, puede viajar miles de millas“, añade el científico.

 

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